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Fuerteventura
¿Por qué hacer un viaje a Fuerteventura?
Bueno, por todas las cosas que nos cautivaron cuando las vimos por primera vez y que nos gustaría recomendar a un amigo, ¡como podrías ser tú!
Fuerteventura es el lugar ideal para hacerlo todo o para no hacer nada!
Si eres una persona curiosa puedes aprovechar tu estancia para visitar lugares pintorescos, dar paseos por las paredes de los volcanes, caminar kilómetros por playas infinitas.
Si eres un deportista en Fuerte tienes mucho donde elegir: puedes hacer surf, kitesurf, windsurf, golf. Si alquilas una bici puedes descubrir la isla pedaleando por el largo carril bici, por los caminos de tierra o por las carreteras bien asfaltadas donde hay un gran respeto por los ciclistas.
La información que queremos darte sobre Fuerteventura se centra en por qué vale la pena hacer un viaje a esta isla, en cuáles son las cosas que nos cautivaron cuando las vimos por primera vez y que nos gustaría recomendar a un amigo, como podrías ser tú.
El viaje que queremos proponerte empieza aquí, desde tu llegada en avión.
Fuerteventura es una isla volcánica y esto se ve muy bien cuando se sobrevuela.
Recorriéndola por su interior son evidentes las señales de la erupción que han dado al paisaje un aspecto lunar que quita el aliento.
El desierto de las Dunas de Corralejo
Gracias a la posición estratégica de Caleta de Fuste, en menos de una hora en coche llegamos a uno de los lugares más icónicos de la isla: el desierto de dunas de Corralejo, Parque de los Holandeses.
Aquí el panorama es impresionante.
Puedes aparcar el coche y caminar sobre las inmensas dunas modeladas por el viento y llegar hasta el mar.
Los colores son tan hermosos como deslumbrantes por el marcado contraste entre el claro de la arena, el azul del cielo y el verde del océano.
El pueblo de El Cotillo
Otro destino que vale el viaje es El Cotillo.
Situado al noroeste, es un pueblecito de pescadores muy sugestivo, embellecido por playas blancas donde el mar es una piscina multicolor, el ruido del mar suena y las olas bailan con elegancia.
Aquí hemos visto unas puestas de sol fantásticas, acompañando con los ojos al sol rojo fuego posarse en el océano.
Los colores increíbles de Costa Calma
Moviéndonos hacia el sur el escenario cambia: la carretera atraviesa el corazón de la isla, árido, lunar hasta que a tu izquierda no aparece él, ¡el inmenso océano!
Desde aquí verás fuertes contrastes entre la tierra oscura, la arena blanca de las dunas, el azul del cielo y el turquesa del mar.
¡Bienvenidos a Costa Calma!
Esta es la zona de larguísimas playas, de panoramas únicos que gracias a las mareas cambian continuamente, haciendo de este lugar un sitio nunca igual a sí mismo.
Morro Jable
Volvamos a ponernos en marcha y bajemos aún más al sur, hasta Morro Jable.
Esta localidad se extiende a lo largo de toda la playa, que tiene varios kilómetros de longitud.
Puedes ir de un extremo al otro caminando por la orilla o utilizando el paseo marítimo lleno de tienditas donde hacer compras, para luego zambullirte en un mar caribeño al que no podrás resistirte.